Historia del camino de Finisterra

El Camino de Santiago a Finisterra

El de Fisterra-Muxía, es el único de los Caminos que no tiene su meta en Santiago, sino su origen. La visita del Santo Cristo de Fisterra y el Santuario de A Barca, en Muxía, como remate de la peregrinación jacobea, está documentada desde los primeros siglos de peregrinación. En la actualidad, la prolongación del Camino hasta la Costa da Morte es un ritual que siguen muchos peregrinos, que desean llegar hasta el ‘Finis Terrae’ para seguir disfrutando de la espiritualidad de la ruta y conocer algunos de los parajes más impresionantes de la costa europea occidental.
La Costa da Morte, toma su nombre de la tradición marítima de la Comunidad Gallega pero, sobre todo, de los bravos acantilados que indican el fin del continente europeo y el inicio de la inmensidad del Atlántico. Muerte, porque es una de las zonas costeras de Europa donde el naufragio ha llegado a formar parte intrínseca de la vida de sus pobladores, no sólo por las historias que corren de la antigüedad, sino también por la dureza de las pérdidas hoy en día.
Esta ruta parte del antiguo convento franciscano de San Lorenzo de Trasouto, saliendo de la capital por Ames, de larga tradición peregrina. Sigue la ruta por Negreira, que recuerda en sus calzadas romanas la leyenda de traslación del cuerpo del Apóstol, pasando por Vilaserío, (dónde se sitúan nuestros servicios de ‘O Rueiro’ ), llega a Mazaricos, con sus milenarios monumentos funerarios, las mámoas, sigue por Zas, Vimianzo y Dumbría, donde desemboca en cascada el río Xallas.

Cee, con su mirador y su Castillo del Príncipe, es el obligado paso para entrar en la península de Finisterre, desde donde se llega a Muxía y Corcubión, característicos exponentes de los pueblos pesqueros de la Costa da Morte, para llegar por fin, al fin del mundo, Finisterre.

Además de Fisterra y Malpica, hay otras muchas localidades que merecen una parada del viajero, entre ellas Corcubión, Camariñas, Camelle, Laxe y Buño, famosa ésta por su cerámica popular. No deje de visitar los cabos de Touriñán, Vilano y Roncudo; el Dolmen de Dombate y el Castillo de Vimianzo.

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